Las viviendas cuentan con la calificación energética más alta “A”. Se trata de viviendas pasivas con unos consumos energéticos mínimos. Esto se consigue gracias a un diseño eficiente que cuenta con los siguientes puntos fundamentales:

1. Superaislamiento: Configurado con el sistema SATE, una buena envolvente térmica parte de la base de un buen aislamiento, con espesores que doblan e incluso triplican los utilizados en nuestro país.

2. Buena orientación de la vivienda: fundamental para evitar una incidencia muy potente de luz y también es determinante la distribución de los diferentes espacios de la vivienda.

3. Aerotermia, placa termosolar y suelo radiante: Instalaciones de alto rendimiento y bajo consumo, pueden llegar a conseguir ahorros de hasta un 60%.

4. Ventilación mecánica con recuperación de calor: El recuperador es la pieza clave en el funcionamiento de una casa pasiva; recoge el calor que transporta el aire interior y lo transfiere al aire fresco que se recoge del exterior.

5. Ventanas y puertas de altas prestaciones: Configuradas por carpinterías con triple vidrio y gas argón en el interior, su fin es que aíslen bien y que sean herméticas, para que no se transmita frío o calor y que permitan pasar la luz natural.

6. Eliminación de puentes térmicos: Los puentes térmicos son aquellos puntos en los que la envolvente de un edificio se debilita debido a un cambio de su composición o al encuentro de distintos planos o elementos constructivos.

7. Uso iluminación Led y electrodomésticos clase A: equipos y electrodomésticos de bajo consumo.